Gandhi en Sudáfrica - Artículos Historia



Publicado revista de Historia
Escrito en marzo 2009
 
 
GANDHI en SUDÁFRICA
El aprendizaje de un maestro
Gandhi pasó 21 años de su vida en Sudáfrica. Allí fue víctima en carne propia de la discriminación a la que estaban sometidos los indios. El sentimiento de profunda injusticia que tal situación despierta en él, le hará emprender numerosas acciones políticas y sociales. Fue en Sudáfrica donde Gandhi desarrollaría gran parte de los conceptos y acciones que posteriormente, aplicados a la India, llevarán a su país a la independencia.
 
Infancia y estudios: entre la India e Inglaterra
El 2 de octubre de 1869, nace Mohandas Karamchand Gandhi en el estado de Gujarat, en Porbandar. Proviene de una familia de la casta de los Banias, los comerciantes. Tanto su padre como su abuelo han sido primeros ministros del Estado, convirtiéndose en hombres políticamente influyentes y respetados.
 
Su familia, aunque integrada en un mundo dominado por los ingleses, sigue las tradiciones hindúes. Así, el pequeño Gandhi estudia en colegios ingleses y recibe a la vez la influencia de una madre extremadamente piadosa.
 
Con trece años, la familia organiza el matrimonio con Kasturbai, quien permanecerá su fiel compañera durante toda la vida. Un lustro después, el joven esposo viaja a Inglaterra para estudiar Derecho.
 
En Londres, admira la cultura occidental pero descubre a la vez la solidez de los valores hindúes. Se adentra en la lectura de los libros sagrados de le India, especialmente el Baghavad Gita e intenta respetar, sin siempre conseguirlo, los preceptos impuestos por su madre: no comer carne, no beber, practicar la castidad.
 
Una vez finalizado sus estudios, vuelve a la India. Sin embargo, fracasa en su intento de montar un gabinete jurídico. Por ello, cuando le ofrecen un puesto de asesor jurídico en una empresa india implantada en Durban, Sudáfrica, no duda en aceptarla y se marcha en 1893. Pasará veintiún años de su vida en la colonia europea donde empezará su aprendizaje político. Defenderá los derechos de indios y pondrá en marcha acciones de no-violencia, una estrategia innovadora que mostrará toda su eficacia. Pero el aprendizaje no es repentino, sino fruto de una evolución tanto de los acontecimientos como del propio Gandhi.
 
 
El despertar de una conciencia
A partir de 1906 y hasta 1914 puede hablarse de la lucha decisiva así como la adopción de un método totalmente novedoso en la lucha social: el Satyagraha. El primer periodo, entre 1895-1906, corresponde, por su parte, a la toma de conciencia y a la adopción de las primeras medidas.
 
Los indios habían comenzado a emigrar a Sudáfrica en 1860, como mano de obra necesaria tras la abolición de la esclavitud; en las décadas sucesivas, se habían unido los comerciantes indios muchos de los cuales habían prosperado, despertando recelos por parte de los blancos. Aunque numerosa, la minoría india es objeto del odio racial por parte de los europeos. Impuestos exorbitantes, trabas en la concesión de licencias, restricción de los movimientos migratorios, son algunas de las medidas discriminatorias a las que se enfrentan los inmigrantes asiáticos. 
 
A los aspectos legales, se unen los comportamientos xenófobos que Gandhi sufre personalmente. En su autobiografía, cuenta por ejemplo, cómo se le expulsa de un tren al negarse a viajar en tercera clase como corresponde a los de su etnia; en otra ocasión, se le prohíbe el uso del turbante en los tribunales.
 
A mediados de 1896, Gandhi vuelve por seis meses a su patria para recoger a la familia y hacer campaña entre los políticos indios sobre la situación de sus compatriotas en Sudáfrica.
 
Cuando regresa a Durban sufre un intento de linchamiento por parte de un grupo de blancos. Le acusan de haber atacado injustamente a los blancos mientras estuvo en la India y de traer en el barco en el que viaja a un cuantioso grupo de indios dispuestos a invadir Natal.
Logra salir sano y salvo de la reyerta gracias a la ayuda de la señora Alexander, esposa del superintendente de policía con quien Gandhi mantenía buenas relaciones. Las autoridades proponen al agraviado líder denunciar a los asaltantes, pero éste rechaza dado que ha decidido “tener como norma el no querellarme contra nadie por agravios personales” [i]
Descubre, sin embargo, que la lucha por la libertad siempre implica sufrimiento.[ii]
 
Entre 1899 y 1902, la segunda guerra anglo-boer enfrenta independistas de origen holandés con colones ingleses. Gandhi anima a sus coterráneos a apoyar a los ingleses; él mismo  participa en un cuerpo sanitario y trabaja de camillero en una de las pocas unidades que atiende también a los heridos negros. En ese periodo, el dirigente indio, aun denunciando los excesos de los ingleses, permanece fiel a la Corona. Sólo años más tarde, en la India, Gandhi ahondará en las diferencias entre una cultura occidental, eminentemente materialista, y una India con fuertes valores espirituales. Un distanciamiento que le llevará a oponerse frontalmente a la potencia colonizadora y a reclamar la independencia para su país. 
 
En 1901, una vez concluido su contrato como abogado, Gandhi, se dispone a regresar a su tierra. Sin embargo, la situación en Sudáfrica permanece incierta y decide quedarse para ayudar a los compatriotas.
 
En 1904, dos años después del final de la guerra de la que los ingleses han salido victoriosos, el antiguo abogado funda el periódico Indian Opinion. La faceta periodística cobra una enorme importancia. A través de sus artículos, Gandhi comunica con su gente; para que los indios puedan comprenderlas, traduce las noticias más relevantes al gujarati, una de las principales lenguas de la India. Según él, el único fin de la prensa es servir a la verdad y en el plano personal, le sirve para practicar una disciplina estricta del pensamiento. “El diario se convirtió para mí en un entrenamiento de auto-control, y para mis amigos en un medio eficaz de estar en contacto con mis ideas”, escribe Gandhi en su autobiografía. Y añade: “el Satyagraha hubiera sido imposible sin el Indian Opinion”.[iii]
 
Los redactores del periódico residen en la granja de Phoenix, una comunidad situada cerca de Durban cuyo funcionamiento se basa en las ideas igualitaristas del escritor León Tolstoi. Todos los residentes participan en las tareas agrícolas y todos cobran el mismo sueldo, sin distinción de cargo, nacionalidad o color de piel. En la misma época, Gandhi comienza los primeros ayunos, en un primer momento como purificación espiritual; años más tarde lo usará también como medio de protesta.
 
Aunque hasta entonces, todos los actos se han caracterizado por la no-violencia, el giro decisivo en la acción se producirá dos años después, como reacción a una nueva medida discriminatoria por parte de las autoridades. Será entonces cuando Gandhi pondrá en marcha el Satyagraha un método revolucionario de protesta social. 
 
 
Se enciende la mecha
En agosto de1906, con el fin de luchar contra la inmigración asiática clandestina, el gobierno de la provincia de Transvaal anuncia en el boletín oficial, un proyecto de ley que obligará a los adultos de la comunidad india a inscribirse en un censo, imprimiendo sus huellas digitales. Los que no se sometan a esta medida serán multados, encarcelados o expulsados del país. Gandhi lo interpreta como una forma más de humillación: “el Gobierno de allá [Transvaal], considerando a los indios inferiores, quería tratarles como esclavos y en la medida de lo posible, impedir su llegada al país. Y bajo esta óptica comenzó a crear nuevas leyes, por ejemplo, listar a los indios en un registro separado, obligarles a dejar sus huellas digitales como si de ladrones o delincuentes se tratara”.[iv]
Por ello, reaccionada horrorizado; tras esta medida, “sólo discernía el odio hacia los indios. Me pareció que si el proyecto de ley era votado y si los indios lo aceptaban humildemente, habría significado la ruina absoluta en África del Sur”.[v]
 
Inmediatamente, el antiguo abogado convoca una reunión en la que participan todas las personas con alguna responsabilidad en la comunidad india de Transvaal. El objetivo es preparar los ánimos a la acción. Se trata de una “crisis muy grave”, declara Gandhi a los asistentes, “debemos juzgar la situación con calma”. No se enfrentan a la primera medida discriminatoria, pero sí es la primera que se adopta “con el objetivo de expulsarnos del país”.[vi]
Para encarar la afrenta, se adoptan varias medidas: publicación en el Indian Opinion del proyecto de ley traducido al gujarati; en el mismo periódico, otros artículos en inglés irán dirigidos a las autoridades británicas argumentando la oposición a las nuevas medidas.
 
El 11 de septiembre del mismo año, se celebra un congreso al que acuden tres mil delegados de la comunidad. Ese día, los asistentes, de todas las etnias y religiones, se comprometen bajo juramento a oponerse a la ley racista –que apodarán la “ley negra”- y a resistir sin violencia. El juramento de fidelidad es esencial para garantizar el éxito; por ello, Gandhi propone que los que no se sientan con fuerzas suficientes no se liguen a una promesa que no podrán mantener.
 
Un mes después, en octubre de 1906, Gandhi viaja a Londres para exponer sus razones y peticiones a los gobernantes ingleses.
 
Sin embargo, de poco sirven los esfuerzos ante los británicos; la metrópoli no quiere inmiscuirse en los asuntos internos de una colonia africana que goza de gran autonomía. De modo que, en julio de 1907, la ley es votada y entra en vigor. La fase activa de la lucha se pone en marcha.
 
 
Acción directa y no-violenta: el Satyagrahagraha
Durante su estancia en Londres, el inconformista indio descubre las manifestaciones de “passive resistance” de las sufragettes, los grupos de mujeres que reclamaban el derecho al voto alrededor del año 1900.  Frente a la presión policial, las sufragettes oponían una fuerza inerte.
A Gandhi, la expresión le parece interesante y la emplea en un primer momento para designar su acción no-violenta. Sin embargo, cae en la cuenta que el término “estaba demasiado simplemente construido, que se le suponía un arma para los débiles, que podía ser como un odio, que finalmente podía manifestarse por la violencia”.[vii]
 
Fruto de sus experiencias y lecturas, Gandhi forja entonces el concepto de Satyagraha, vocablo sánscrito que significa “la fuerza de la verdad”. Acerca de este hallazgo, Gandhi escribe en su autobiografía: “la historia de esta lucha es la historia del resto de mi vida en África del Sur, y especialmente de mis experiencias con la verdad en aquel sub-continente”.[viii]
 
Como fuerza de movilización, el Satyagraha implica varios principios: decir no a la injusticia con firmeza y públicamente; no usar la violencia; aceptar las consecuencias jurídicas de tales actos y a la vez, respetar a los que sí quieren cumplir con la ley.
 
Aplicado a la realidad sudafricana, las consecuencias no se hacen esperar: tras el voto de la “ley negra”, el agitador hindú organiza una desobediencia civil. En una asamblea convocada para este fin, miles de indios juran oponerse a la ley no inscribiéndose en el censo. “La fuerza bruta no tenía lugar, fueran cuales fueran las circunstancias. Fueran cuales fueran los sufrimientos, los satyagrahi no recurrían nunca a la fuerza física. Aunque habrían podido usarla eficazmente, rechazarían recurrir a ella.” [ix]  Si el empleo de la violencia está excluido, para lograr el éxito, los satyagrahi –seguidores de los principios del Satyagraha-, deben planificar cuidadosamente cada acción.
 
La lucha no-violenta ha empezado
Todas los Satyagraha, es decir, las acciones públicas inspiradas en la doctrina del mismo nombre, puestas en marcha durante la campaña sudafricana son sometidas a una organización estricta. Por ejemplo, los piquetes instalados frente a las oficinas del censo tienen como misión persuadir, en ningún caso enfrentarse con aquellos que sí desean inscribirse en el registro.
 
Para llevar a cabo los actos, Gandhi se apoya en un núcleo duro formado por algunas decenas de personas. En la granja Tolstoi, (una cooperativa fundada en 1910 y parecida a la Phoenix), los miembros de dicho núcleo son entrenados en la lucha no-violenta y preparados para soportar la represión. Su actitud ejemplar contribuye a la adhesión de nuevos voluntarios, hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, listos para la acción.
 
En poco tiempo, queda demostrado que la movilización de la ciudadanía india ha surtido su efecto: el 30 de noviembre de 1907, último plazo tras una prórroga, sólo se han registrado 511 indios sobre un total de 13.000. Como respuesta al desacato, las fuerzas del orden adoptan medidas represivas. Gandhi, junto con 26 compañeros, debe abandonar el país. Dada su negativa a marcharse, los disidentes son conducidos ante los tribunales; durante el juicio, todos se declaran culpables. Se trata de una estrategia: los satyagrahi están dispuestos a someterse al castigo, pero a una ley injusta. Como responsable del movimiento, Gandhi es condenado a dos meses de prisión. Y de hecho, le parece un honor ser recluido cuando se trata de luchar por la libertad.
 
Fuera, en la calle, varios seguidores se proponen voluntariamente para ser igualmente arrestados. Llenar las cárceles se convierte para el dirigente en un objetivo estratégico, un testimonio de la determinación de su gente y un medio de presión de cara a las autoridades. Sin embargo, presionar al oponente no significa necesariamente cerrar todas las puertas.
 
 
Negociar pero no ceder
Gandhi deja siempre una vía abierta a la negociación. Un acuerdo en el que ambas partes estén dispuestas a ceder en algo, siempre es preferible a un enfrentamiento, incluso no violento.
Por ello, durante su periodo carcelario, el dirigente rebelde acepta una entrevista con el general Jan Christiaan Smuts. Éste promete derogar la Ley de Inmigración si los indios se someten al censo. Gandhi y sus seguidores aceptan.
 
Pero la promesa no se mantiene. La respuesta a tal engaño es entonces fulminante: en agosto de 1908, Gandhi ordena quemar todos los resguardos de registro en una hoguera, como siempre en todo Satyagraha, a plena luz del día. El agitador hindú, por su parte, ha tomado nota de la lección: ninguna negociación es posible si la relación de fuerzas no se inclina a favor de los satyagrahi, obligando a la otra parte a ceder. Mientras esa circunstancia no se produzca, la resistencia debe seguir. Y efectivamente sigue, siempre en respuesta a las medidas coercitivas de los dirigentes europeos.
 
En un nuevo proyecto de ley, el gobierno introduce una cláusula prohibiendo la entrada en Transvaal a los asiáticos, muchos de los cuales residen en la vecina Natal. En esta ocasión, Gandhi moviliza a miles de inmigrantes potenciales, animándoles a cruzar la frontera ilegalmente. Nuevamente, el gobierno interviene brutalmente, arrestando a los infractores, Gandhi incluido.
 
Cuidar a los familiares de los presos, asegurar su sustento es otro de los aspectos primordiales de la lucha política. Las familias afectadas son acogidas en la granja Tolstoi, donde participan en las tareas y viven en pobreza y austeridad.
 
En una escalada que parece no tener fin, el gobierno endurece las medidas contra las minorías. A mediados de 1913, el Tribunal Supremo declara inválidos todos los matrimonios no cristianos. Como consecuencia, las mujeres indias se transforman de facto en concubinas. “Ninguna paciencia es posible frente al insulto dirigido a nuestras mujeres”, declara Gandhi. “Decidimos emprender un Satyagraha inflexible sin tener en cuenta el número de combatientes. Las mujeres no sólo no debían mantenerse al margen de la lucha, al contrario, decidimos invitarlas a participar en la acción, al lado de los hombres”.[x]
 
El acto de protesta, del que las mujeres serán parte integrante, consistirá en convocar una huelga general de los mineros indios. En esta ocasión también, la represión por parte de las autoridades es radical, llegando a provocar la muerte de varios agitadores. Gandhi es encarcelado una vez más; en cuanto a los huelguistas, serán condenados a trabajos forzados en las propias minas.
 
Las noticias sobre la brutal represión y el trato humano que reciben los presos provoca la indignación entre la opinión pública inglesa. Incluso el virrey de la India, Lord Hardinge condena públicamente unas “medidas que en ningún momento deben ser toleradas por cualquier país que se considere civilizado”.[xi]
 
Así las cosas, todo parece perdido, los ocupantes europeos han terminado imponiendo su autoridad. No obstante, la historia en Sudáfrica tiene un final feliz.
 
El general Smuts se ve presionado por doquier. A las protestas procedentes de la India, se une la particular situación de la colonia: Sudáfrica es un país dividido entre ingleses y boers, en búsqueda de una unidad nacional; en esta tesitura, no conviene enfrentarse al gobierno inglés y a la opinión pública mundial. Para el gobierno inglés por su parte, resulta imprescindible calmar las voces de protesta procedentes de la India, al fin y al cabo, la joya de la Corona en el tablero colonial.
 
De modo que, debido a las múltiples presiones, la administración de Transvaal se ve obligada a claudicar. En 1914 se derogan las leyes discriminatorias, se reconoce la validez de los matrimonios y se otorgan mayores facilidades a la inmigración.
 
Los principales objetivos de la lucha han sido, de momento, alcanzados. El dirigente indio podrá entonces exclamar: “se ha producido una revolución, sin derramamiento de sangre, debido únicamente a la energía disciplinada del sufrimiento personal”.[xii]
En julio del mismo año, el líder contestatario dejará definitivamente Sudáfrica. Durante su periodo africano, Gandhi ha creado y perfeccionado el Satyagraha; un movimiento que entre los años 1920 y 1945 cosechará su éxito más sonoro: la liberación de la India.
 
 
 
DESPIECES
Integrar a las mujeres en la lucha
Gandhi quiere dar a las mujeres el lugar que les corresponde. Su pensamiento al respecto  resulta claro: “de todos los males de los que el hombre es responsable, no hay ninguno tan vergonzoso y tan brutal como el abuso que se hace del sexo femenino, al que no considero como el sexo débil, sino como la mitad mejor de la humanidad”. Según el pensador indio, las mujeres poseen cualidades únicas: “la intuición de la mujer es a menudo mas justa que la arrogante presunción del hombre, quien se atribuye a sí mismo un saber superior. Es necesario pues, que el hombre respete a la mujer y deje de considerarla como un instrumento de placer”.[xiii]
Para Gandhi la participación de la mujer en la vida política resulta esencial para lograr el éxito del Satyagraha. De hecho, siempre tendrá presente que la idea de resistencia pasiva le vino al observar a las sufragettes reclamar el derecho a voto en Londres.
 
Un ejemplo de perseverancia lo tendrá el propio Gandhi en su hogar. Kasturbai, su compañera hasta el final, supo –y quiso- evolucionar con su marido; tomó parte activa en diversos Satyagraha en Sudáfrica, encabezando por ejemplo, la marcha de los mineros en huelga. Un rol activo, y discreto a la vez, que mantendría a su vuelta a la India.
 
 
Los fundamentos del Satyagraha
Tras maduras reflexiones Gandhi dará en Sudáfrica nombre al método que promueve: Satyagraha, la fuerza de la verdad. Una metodología que comporta dos caras: la acción social y el perfeccionamiento espiritual.
 
En su vertiente más externa, el Satyagraha supone luchar por la verdad, lo que implica oponernos a la injusticia, no usar la violencia, saber sufrir las consecuencias de nuestra acción y respetar al adversario.
 
En su aspecto espiritual, el Satyagraha implica la búsqueda de la Verdad suprema; un objetivo alcanzable mediante la comprensión profunda de varias nociones; la más importante de las cuales, el Ahimsa
 
El Ahimsa o amor, es el respeto a la vida: nada de lo que vive debe ser destruido. Igualmente, el satyagrahi practica la no-posesión. Únicamente el hombre desprendido, creyente en Dios, puede luchar libremente contra la injusticia.Si bien muchas de las nociones sobre las que se basa el Satyagraha provienen de la cultura hindú, Gandhi se ha inspirado también en varios autores occidentales.
 
Durante uno de sus periodos de encarcelamiento, Gandhi se cartea con León Tolstoi y descubre que el amor universal descrito por el novelista ruso y el Ahimsa son nociones gemelas. Por otro lado, la “desobediencia civil” es un término que Gandhi adopta del escritor americano Thoreau. Henry Thoreau, aboga en 1849 por la rebelión pacífica cuando el poder es injusto. Él mismo fue encarcelado por negarse a pagar los impuestos a un estado que autorizaba la esclavitud.
 
Por último, la lectura del ensayo Unto this Last, del británico John Ruskin, fue determinante para Gandhi. Publicado en 1862, el libro critica el mecanismo capitalista, estableciendo las bases de una economía social.
Fruto del sincretismo oriental y occidental, una vez descubierto, Gandhi intentará seguir  el camino del Satyagraha hasta el final de su vida.


NOTAS
 
[i] M.K. Gandhi, Autobiografía: la historia de mis experiencias con la verdad, Ed. Aura, Barcelona, 1985
[ii] Ventura, Piero, Io Gandhi: Gandhi racconta se stesso e il suo tempo, Ed. Arnoldo Mondadori, Milano, 1991
[iii]  M.K. Gandhi, Autobiografía: la historia de mis experiencias con la verdad. op. cit.
[iv] M.K. Gandhi, The essential writings of Mahatma Gandhi, Ed. Raghavan Iyer, Oxford University Press, Delhi, 1991
[v] M.K. Gandhi, Gandhi mis à l’oeuvre, suite de sa vie écrite par lui même, Ed. Rieder, coll. “Europe”.
[vi] Ibid.
[vii] M.K. Gandhi, Autobiografía: la historia de mis experiencias con la verdad. op. cit.
[viii] Ibid.
[ix] M.K. Gandhi, Gandhi mis à l’oeuvre, suite de sa vie écrite par lui même. op. cit.
[x] Ibid.
[xi] Krishna Kripalani, Gandhi, a life, Ed. Orient Longmans, Nueva Delhi, 1969 
[xii] Camille Drevet, Gandhi: su pensamiento y su acción, Ed. Fontanella, Barcelona, 1962
[xiii] Fragmentos de artículo publicado en el periódico Joven India, 1921. Citado en: Camille Drevet, Gandhi: su pensamiento y su acción. op. cit.
 
 
BIBLIOGRAFÍA
 
M.K. Gandhi, Gandhi mis à l’oeuvre, suite de sa vie écrite par lui même, Ed. Rieder, coll. “Europe”.
M.K. Gandhi, Autobiografía: la historia de mis experiencias con la verdad, Ed. Aura, Barcelona, 1985
M.K. Gandhi, The essential writings of Mahatma Gandhi, Ed. Raghavan Iyer, Oxford University Press, Delhi, 1991
Camille Drevet, Gandhi: su pensamiento y su acción, Fontanella, Barcelona, 1962
Ana Fraga Iribarne, El pensamiento político de Gandhi, Ed. Zero, Bilbao, 1974
 Donal Mackenzie Brown, La sombrilla blanca: el pensamiento hindú desde Manú hasta Gandhi, Ed. Tecnos, Madrid, 1965
Piero Ventura, Io Gandhi, Ed. Arnoldo Mondadori, Milano, 1991
Krishna Kripalani, Gandhi, a life, Ed. Orient Longmans, Nueva Delhi,1969 
Karmele Gayubo, Gandhi , Los revolucionarios del siglo XX; 12 grandes biografías, Ed. Najera, Madrid, 1983
 
 
 
 
 
 

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