Cáceres (España) - Artículos Viajes


Viaje realizado en marzo 2011                                                    
 
La ciudad del agua
Ciudad Patrimonio de la Humanidad, bella, pequeña e imponente, recorrer sus calles es trasladarse a otra época y descubrir una gastronomía ligada a la tierra.
 
Cáceres es una de las pocas ciudades romanas no construidas a la orilla de un río. Pero no se debe a ninguna casualidad, los conquistadores transalpinos al fundar la colonia Norba Caesarina en el año 34 a.C. sabían que en estos parajes el tesoro se encontraba bajo sus pies. Más adelante, los musulmanes, sabios arquitectos del líquido elemento, recogían el agua de lluvia para almacenarla en espaciosos aljibes subterráneos; los cristianos, al anexionar estas tierras en 1229, continuaron con una tradición en vigor hasta épocas muy recientes.
 
Por ello, y para darle un tono algo misterioso a nuestro viaje, no es mala idea empezar en los fondos de la Casa de las Veletas, donde se encuentra el extenso aljibe de cinco naves, con sus arcos de herradura. Este monumento, el más visitado de esta ciudad, pertenecía con toda probabilidad al antiguo Alcázar. Hoy, alberga el museo de Cáceres, donde podremos repasar, a través de piezas arqueológicas, joyas, vasijas e ilustraciones, la historia de una villa poblada desde el lejano paleolítico. 
 
Tras nuestra sumersión en el tiempo, salimos de nuevo a la superficie para continuar nuestro paseo... La luz de la mañana se refleja en la piedra ocre de los edificios. Las cigüeñas, con  sus amplios nidos, son las dueñas de los tejados. A derecha e izquierda se elevan los muros de los solemnes palacios, la mayoría con puertas de medio punto, patios porticados, gárgolas, balcón de esquina y escudos en la fachada. Inevitablemente, la imaginación se destapa de nuevo y volamos siglos atrás, cuando numerosas familias se asentaron en la zona tras la conquista del lugar de la mano de Alfonso IX. En la época de los Reyes Católicos estas primeras construcciones perdieron su carácter defensivo para transformarse en símbolos de poder y estatus. Actualmente, muchas casonas se reservan para uso institucional; otras, en cambio, son habitadas por particulares.
 
Al llegar a una plazoleta, un nombre nos llama la atención: Palacio Toledo-Moctezuma; ¿Moctezuma? ¿Se referirá de veras al emperador mexicano? Un vistazo a nuestra guía nos despaja las dudas de una historia que empieza allá por el siglo XVI y que reza así: erase una vez un señor llamado Juan Cano de Saavedra, conquistador de profesión. En el país azteca, al cual llegó  junto con Hernán Cortés, conoció a Isabel de Moctezuma, hija del rey Moctezuma II; ambos se desposaron y tuvieron cinco hijos. Tiempo más tarde, un nieto de la pareja fue el encargado de llevar a cabo las grandes obras de remodelación de una residencia, sede actual  del Archivo Histórico Provincial de Cáceres.
 
Pocas calles más allá, nos encontramos frente a la concatedral –otra de las particularidades del lugar-. Se trata de la iglesia de Santa María, que comparte sede episcopal con la verdadera catedral sita en Coria, al noroeste de la provincia. Un amable cacereño se ofrece para acompañarnos en una visita en el interior, destacando el gran retablo de cedro de Líbano del siglo XVI  o la talla del Cristo negro que recorre las calles en las procesiones de Pascua.
 
De hecho, la Semana Santa es la fiesta que más visitantes atrae a Cáceres, de ahí el interés de crear un Centro de Divulgación de dicha festividad, emplazado en la cripta de la iglesia de San Francisco Javier, donde se hace un repaso de los trajes e historia de las diferentes cofradías. El aljibe en la parte inferior, también abierto a visitas, data de la segunda mitad del siglo XVIII; su  uso era exclusivo de los jesuitas residentes en el edificio contiguo, lo cual da una idea de hasta qué punto el agua celeste era un bien de altísimo valor. 
 
Agua, sed, beber… ha llegado quizás el momento de hacer una merecida pausa, máxime cuando nuestros pasos nos han conducido (¡vaya casualidad!) al patio del Corral de las Cigüeñas, un sorprendente rincón verde en plena ciudad. Parece un lugar siempre animado, estufas externas para el invierno, música suave; allá un grupo de jóvenes compartiendo cañas; allí, oficinistas a la hora del café; aquí, una reunión de mujeres tomando un piscolabis. En nuestro caso, tras el refrigerio, si el hambre aprieta o queremos explorar otros locales, la solución se encuentra a escasa distancia y lleva por nombre La Tapería de Torre de Sande donde podremos degustar, en un entorno agradable y refinado, unos delicados pimientos rellenos de perdiz, una ensalada de naranja con crujiente de bacalao,  un queso en aceite que se funde en la boca o unas sabrosas migas.
 
Terminado el almuerzo, el recorrido se puede prolongar –aun dentro de las murallas- por el antiguo barrio judío. Sus casas blancas, bajas y encaladas, se alejan de las sólidas mansiones que hemos dejado atrás, para acercarse a un rincón de Andalucía. San Antonio es una de las dos juderías cacereñas (la Vieja y la Nueva), donde la colonia israelita –que llegó a reunir a 130 familias, según algunos historiadores-  se dedicaba a la artesanía o a actividades comerciales, por ejemplo, la compra-venta de tierras o de metales.
 
De vuelta a la parte señorial, en la calle del Olmo, topamos con la iglesia, o mejor dicho, con el convento de las Jerónimas, antigua enfermería de los monjes franciscanos. Verificamos el horario de apertura, tocamos al timbre y nos abre una novicia que muestra con mucha amabilidad las espacialidades elaboradas de manera artesanal por ellas: tocinos, merengues y trufas, a cual más delicioso, según comprobaremos minutos más tarde, tras haber adquirido un par de cajas.
 
Y, a propósito de compras, quizá el paquete de dulces no sea suficiente. ¿Qué dirán nuestros amigos si volvemos a casa con las manos vacías? Desde luego, no podremos llevarles unas migas, un gazpacho extremeño o una sopa de ajo o tomate, algunos de los platos tradicionales. En cambio, si nos acercamos a las tiendas Gabriel Mostazo o Sierra de Montánchez, ambas especializadas en productos locales, sí podremos hacernos con el afamado pimentón de la Vera, la peculiar Torta del Casar, un queso de cabra de Sierra de Gata o uno de La Serena. Incluimos de paso en la cesta una botella de aceite de Gata-Hurdes, con sello de Denominación de Origen, y un par de botellas de vino de la Ribera del Guadiana, una región en pleno auge. Ya tenemos entonces un suculento menú para agasajar a los allegados mientras les contamos nuestro viaje a la ciudad de los aljibes escondidos en los sótanos de los bellos palacetes.
 
 
 
AGENDA
Convento de las Jerónimas
C/del Olmo, 6
Horario: 9h30-13h15, de lunes a viernes
16h30-18h, domingos
Preparan exquisitos dulces y atienden con amabilidad.
 
Sierra de Montánchez
Pl. de la Concepción, 5
Tel.: 927 212 025
www.sierrademontanchez.es
Tiendas especializada en productos extremeños y, en particular, jamones de Montánchez.
 
Gabriel Mostazo
San Antón, 6
Tel.: 927 24 28 81
www.gabrielmostazo.com
Venta de productos regionales.
 
 
COMER / BEBER
La Tapería de Torre de Sande
C/ Condes, 3
Tel.: 927 21 11 47
www.torredesande.com
Ambiente elegante, sin pretensiones para comer bien. Cocina extremeña realzada con toques modernos y presentación esmerada.
 
El Corral de las Cigüeñas
C/ Cuesta de Aldana, 6
Tel.: 647 758 245
www.elcorralcc.com 
Bar frecuentado por jóvenes y menos jóvenes. Un rincón verde en el corazón de la ciudad, ideal para un descanso, un refresco o una copa.
 
 
DORMIR / COMER
Husa Gran Hotel Don Manuel
Tel.: 927 242 524
www.husa.es
Inaugurado en 2009, el hotel se encuentra a escasos metros de la plaza Mayor. 127 habitaciones plenamente equipadas, de estilo moderno, en tonos claros. Zona Wifi, SPA y salas para conferencias.
P.M.: 90 €
 
NH Palacio de Oquendo
Tel.: 927 21 58 00
www.nh-hotels.com
Palacio del siglo XVI perteneciente en su origen a los marqueses de Oquendo. Reformado en su totalidad en 2008, el hotel respeta la majestuosidad del edificio original. 86 habitaciones decoradas en tonos tostados, creando una atmósfera confortable y cálida. 
P.M.: 65-120 €
 
 
Hotel Cáceres Golf
Restaurante
Tel.: 924 23 46 00
www.hotelcaceresgolf.com
A unos 10 Km. del centro, el hotel ofrece una excelente ubicación para excursiones a otros puntos de la región. Dispone de 99 habitaciones completas y funcionales, todas con despejadas vistas al campo del golf. El restaurante ofrece una honesta introducción a la gastronomía cacereña. Los clientes podrán beneficiarse de ofertas especiales para el campo de golf.
P.M.: 55-120 €
 
Hotel Fontecruz Palacio de Arenales
Tel.: 927 620 490
www.fontecruz.com
Antigua residencia de la familia Golfines, reformado en 2007 para convertirlo en un hotel espacioso y elegante, con habitaciones decoradas en tonos claros. SPA, salas de reunión y espacios externos para celebración  y, sobre todo, mucha paz. Y una particularidad: las cigüeñas que poblaban el lugar antes de las obras, han rehecho su nido en unos postes colocados especialmente para ellas. El espectáculo resulta sorprendente.
P.M.: Junior suite: 230 €.

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