Castellón (España) - Artículos Viajes


Viaje realizado V1-D3 abril 11
 
Castellón se asoma al Mediterráneo y, del otro lado, mira al monte. Es turística y tranquila, fértil y con un enorme desierto. Nos desplazamos para descubrir estos rincones y su gastronomía y de ahí, mandamos algunas postales que retratan gran parte de lo que hemos visto.
 
Postal nº1: El mar
Nada más llegar a Castellón, nos recibe una salva de fuegos artificiales. No, en realidad no se trata de una acogida  especial en nuestro honor, sino de la mascletà. A las dos en punto de la tarde, y durante poco más de cinco minutos, el estruendo es impresionante. Ha estallado la primavera y los castellonenses se echan a la calle, encantados de compartir una cerveza con los amigos en pleno centro en estos días de fiesta.
 
Sin embargo, nosotros, amantes de la calma, nos desplazamos hasta Benicàssim al hotel-restaurante Voramar donde nos espera un placentero almuerzo en la terraza, mientras contemplamos el mar. El “menú sostenible y Km 0”, que presenta el establecimiento los sábados y domingos al mediodía, consiste en hacer uso de los recursos locales. La paella de verduras de temporada, sencilla en apariencia, es un despliegue de colores, donde cada hortaliza mantiene su sabor y consistencia.
 
Tras la comida, un garbeo por los alrededores… Nos aseguran que durante agosto la playa está hasta la bandera. Cuesta imaginarlo ahora que vemos a los lugareños deambular por la arena o por el paseo marítimo. Frente a las olas, desde el hotel hasta la Torre de Sant Vicent, se levantan las  grandes villas construidas a principios del siglo XX, donde la burguesía se daba a la buena vida. Con diversos estilos, art decó, tradicional, mediterráneo, algunas de estas residencias mantienen su lozanía, unas cuantas parecen a la espera de una reforma total y las demás llevan el paso del tiempo con gran dignidad.
 
Otra de las pacíficas atracciones: un recorrido en bicicleta o a pie por el camino verde, la antigua vía del ferrocarril, que discurre en paralelo a la línea de mar y que nos lleva hasta Oropesa. Los edificios Las Vegas I y II que vemos en primera línea de mar nada más llegar son demasiado vistosos, por ello, para enjuagarnos la vista de esta primera impresión, lo mejor es acercarse al casco antiguo, encantador, con sus casas bajas, cuidadas y de piedra. 
 
Cuando la tarde declina, es el momento ideal para volver sobre nuestros pasos y, casi enfrente del hotel Voramar, sumergirnos en la piscina de las termas El Palasiet. Las curas de talasoterapia, mediante agua de mar, barros y algas, son indicadas en caso de dolencias o por el simple placer de mimarse, sobre todo si lo complementamos con alguno de los numerosos tratamientos de belleza.
 
Tras el sereno vigor que nos han aportado los baños, surgen las ganas de un poco de marcha y para ello, es preferible acercarse al centro. Vinup es un restaurante-enoteca, abierto hace poco en Benicàssim; es sábado por la noche. No falta la copa de vino y los destellos de risas y buen humor. La cena ha resultado de lo más agradable y, como guinda al pastel, nos acercamos (a escasos pasos) al Bambú, un bar de copas, de aire oriental y luz suave. Resulta aconsejable repasar algún tratado sobre ginebra antes de hablar con Paco, dueño del lugar y experto en la materia. Su carta ofrece 46 ginebras, incluido Ginself, un licor con aromas a mandarina, azahar y chufa, surgido hace poco en la región y destilado en bodegas Carmelitano.
 
En 1896 los monjes carmelitas descalzos asentados en los montes de la zona desde el siglo XVII, pusieron a la venta el primer licor carmelitano elaborado con hierbas del campo y destilado en su propio monasterio. Por comodidad, a principios de siglo pasado, trasladaron la producción a Benicàssim. Hoy, una empresa privada se ocupa de todo el proceso, lo cual ha permitido ampliar la oferta. La bodega y destilería, abierta al público, muestra las distintas etapas de elaboración de algunos de sus productos que podemos degustar y –cómo no- comprar en la tienda al final del recorrido. Concluida esta primera etapa del viaje, nos alejamos de la costa en busca de otros parajes.
 
 
Postal nº2: El desierto
Bienvenidos al desierto. Pero este no es un desierto cualquiera, sino uno espiritual, aquel que anhelaban los ermitaños del siglo XII, cuando se asentaron en el monte Carmelo, en Palestina. Inspirándose en el profeta Elías y en la Virgen María, buscaban retiro, sencillez y oración. En el siglo XVII, Santa Teresa de Jesús reforma el Carmelo y funda, junto a San Juan de la Cruz,  la orden de los Carmelitas Descalzos, de ahí la llegada de los frailes a este lugar donde encontraron soledad y comunión con la naturaleza. Hasta tal punto llegaba la voluntad de desapego, que si bien el monasterio constituía la residencia principal, algunos monjes se refugiaban en las ermitas dispersas en las laderas; los antros, en cambio, se destinaban a los devotos que deseaban un aislamiento total.
Dirigimos nuestros pasos hacia el restaurante Desierto de las Palmas. Damos inicio al almuerzo con una ración de caracoles, pequeños y aderezados con una salsa con un ligero picor. El suquet sencillo y de sabor intenso es otro de los platos recomendables, así como el arroz con marisco, pasado por el horno antes de pasar a la mesa.
 
La fauna y sobre todo el agua son abundantes, con lo cual, los monjes no se equivocaron al escoger su desierto y nosotros tampoco al recorrer estos parajes. Sin embargo, al rato los abandonamos, en busca de nuevos contrastes.
 
 
Postal nº3: El interior
Nos desplazamos hasta Segorbe, a unos 20 Km de la costa para emprender una excursión por sabores de montaña… o de mar. En el restaurante María de Luna, Javier Simón no quiere renunciar a nada; “no pongo fronteras”, declara, y le interesa más la materia prima que la división entre carne y pescado. Esta unión se materializa en las deliciosas vieras asadas con mollejas de pato y alcachofas con salsa de miel y soja, donde las texturas similares se conjugan con los distintos sabores. Al margen de la calidad del producto, Javier es un claro defensor de las compras a proximidad, tanto es así que “las alcachofas que hemos servido hoy las cortó mi padre ayer de la huerta que tenemos”. Saber de dónde proviene el género, “produce mucha confianza”, añade este joven chef, lo cual no le impide viajar “para saber lo que se hace y come en otros lugares” y, llegado el caso, “inspirarse y adaptarlo a lo nuestro”… o a su huerto, pues recientemente ha plantado patatas moradas, “para ver cómo se dan aquí”.
 
Quienes experimentan solo con variedades locales son los artesanos de Segorbe Nostrum, que elaboran un aceite de oliva virgen extra, “con aromas a hierba recién cortada, toques de limón y notas de romero o frutos secos”, explica Rafael Juan-Pacereu, gerente de la empresa, antes de añadir que se trata de un producto único “surgido 100% de la variedad autóctona serrana espadán”.
 
Pero Segorbe no es sólo gastronomía. Las numerosas obras de restauración llevadas a cabo en los últimos años en esta ciudad de 9.500 habitantes, permiten apreciar en la actualidad los restos de la muralla árabe, numerosas torres, la de la cárcel, por ejemplo (en uso hasta mediados de siglo pasado), o la del carcelero, antigua vivienda del guardián de las celdas. Desde las criptas, subimos hasta la catedral, donde Fina Martín, la guía, hace un magnífico repaso del museo mostrando los retablos policromados de las antiguas capillas, las pinturas góticas valencianas y otros tesoros del lugar, entre ellos, un delicado bajorrelieve de la Virgen de la Leche de Donatello.
 
Ya está. De momento, se terminaron las postales… El denominador común de nuestro viaje ha sido la gastronomía de proximidad. Y nosotros, al viajar, nos acercamos para tener el privilegio de comprobarlo y degustarlo.
 
AGENDA
Dormir:
Hotel Voramar - Benicàssim
Paseo Marítimo Pilar Coloma, 1
Tel.: 964 300 150
www.voramar.net
Hotel,  restaurante y cafetería en primera línea de playa. Comprometidos con la gastronomía, ofrecen el mejor género (no perderse la paella de verdura o la escalibada con sardinas a la sal o el variado de embutidos); solidarios, albergan de manera gratuita la ONG Acción contra el Hambre. Las habitaciones son espaciosas y agradables y, las que dan al mar, ofrecen vistas inmejorables. 
P.M.: 85 € (con vistas al mar).
 
 
Comer y beber:
Vinup - Benicàssim
La Pau, 18
Tel.: 964 301 012
Local céntrico, decorado en blanco y negro, joven, desenfadado para tomarse algún pincho, ricas ensaladas u otro plato sencillo, pero sabroso. Ambiente joven y buena oferta de vinos.
 
Bambú Lounge - Benicàssim
Santo Tomás, 36
Tel.: 964 301 371
www.cafebambu.net
Como un cartel a la entrada anuncia, se trata de un gin&tonic club, donde podemos probar una gran variedad de ginebras o disfrutar de otros combinados, a la luz de la vela, con fondo de música suave.
 
 
Visitas:
Carmelitano, bodegas y destilerías - Benicàssim
C/ Bodolz, 12
Tel.: 964 30 08 49
www.carmelitano.com
Abierto todos los días, incluidos festivos para una visita a las bodegas que nos permite ver cómo se elabora el famoso licor carmelitano y distintos vinos, el moscatel o el de misa, entre otros. La entrada incluye una degustación de los productos elaborados.
 
Parque natural de Desierto de las Palmas - Benicàssim
Restaurante Desierto de las Palmas
Tel:. 964 300 947
www.restaurantedesierto.com
Situado al lado del monasterio carmelita. Terraza con vistas al parque y al mar en el fondo. Platos tradicionales y ricos, sobre todo el suquet o los caracoles.
P.M.: 36 €.
 
 
Cooperativa Agrícola S. Isidro de SegorbeSegorbe
Av. España, 119
Tel.: 964 713 335
www.segorbenostrum.com
Podemos adquirir el auténtico aceite de oliva 100% variedad serrana espadán a través de su Web. Si nos acercamos a sus instalaciones, tendremos también la posibilidad de comprar otros productos locales producidos por los miembros de esta cooperativa.
 
 
Restaurante-hotel María de Luna - Segorbe
Av. de la Comunidad Valenciana, 2
Tel.: 964 711 313
www.mariadeluna.com
Javier Simón toma el relevo familiar y se hace con los fogones. Cocina tradicional con breves incursiones a platos más modernos. Atención a la materia prima en un comedor de tonos claros y estilo moderno.
P.M.: 40 €.
 
 
Gastronomía con conciencia
Entrevista con Rafael Pallares, director del hotel Voramar e impulsor de la iniciativa “Menú sostenible y Km 0”
La prioridad debe ser la sostenibilidad, tanto en verdura, carne o, sobre todo, pescado”, y explica a continuación que “nos cuesta aceptar que el mar está sobreexplotado” y que “algunas especies que consideramos necesarias en nuestra dieta están en verdadero peligro de extinción; el ejemplo más claro es el atún” porque “seguimos pescando como si el mar fuera inagotable; sin embargo,  ya sabemos que eso no es así”. La conciencia medioambiental va calando poco a poco, “nadie se viste ya con pieles de leopardo”, y la gente va interiorizando la filosofía “km 0”. En definitiva, se trata de disfrutar de la gastronomía y del entorno con conciencia, mientras nos adentramos en “la senda del slow food”, un movimiento que ensalza la vida parsimoniosa y los placeres de la mesa.
 
 
Curiosidades: melodía escandinava
La hemos oído cientos de veces: tararam, tararam, tararamtaaa. Se trata de la melodía usada por la marca Nokia en sus móviles. En este caso, el autor de estos compases musicales no procede de ningún país escandinavo, sino de las soleadas costas mediterráneas y lleva por nombre Francisco Tárrega, compositor y guitarrista, originario de Vila-real. El artista, fallecido hace poco más de cien años, es también autor de piezas, como Capricho árabe o Recuerdos de la Alhambra, motivos de inspiración para artistas actuales, como Shakira o Mike Oldfield

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