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Biografía
¿Qué quieren las mujeres? (Francesca G.Prince)

Influencias
Los personajes de ¿Qué quieren las mujeres? Nacieron de mi cabeza, así, ya armados como la diosa Atenea, que surgió completamente desarrollada de la cabeza de su padre Zeus. La comparación viene al caso porque al poco tiempo de escribir la obra topé con un libro muy interesante: Las diosas de cada mujer (Kairos, Barcelona, 1994). 

Se trata de un ensayo de la psiquiatra estadounidense Jean Shinoda Bolen. La autora parte del principio según el cual “hay diosas en cada mujer”. Establece un paralelismo entre las diosas griegas y la tipología de las mujeres: “lo mismo que las mujeres solían ser inconscientes de los poderosos efectos que tenían sobre ellas los estereotipos culturales, pueden también ser inconscientes de las poderosas fuerzas internas que influyen en lo que pueden hacer y en cómo se sienten”. (p.19)

La mitología ha conformado unos arquetipos ya que “las ‘diosas’ son fuerzas poderosas e invisibles que moldean la conducta e influyen en las emociones”. (p.24) A continuación, la autora describe las principales diosas que divide en tres grupos: vírgenes, vulnerables, alquímicas. Leer este libro fue revelador y sorprendente. Era increíble constatar que ladivisión establecida por la por Shinoda Bolen corresponde a los tres personajes de la obra.

Jimena podría identificarse con Atenea. Representa “la cualidad de independencia y de autosuficiencia”; por ser una diosa virgen, no podía enamorarse. Atenea, protectora de la ciudad griega a la que dio nombre y de numerosos héroes, representa “la actitud de ir directamente a los objetivos y el pensamiento lógico” (p.37). Además, “estrategia, sentido práctico y resultados tangibles” (p.111) son características que acercan a nuestro personaje de la divinidad helena.

Por su parte, Lorena podría asemejarse a Hera, consorte de Zeus. Como diosa vulnerable que es representa (al igual que Deméter y Perséfone) “los papeles tradicionales de la esposa, la madre y la hija”. Orientadas hacia el exterior, su bienestar depende de “tener una relación significativa”, lo cual no siempre fue fácil (p.37). 

En efecto, Zeus era un dios tremendamente promiscuo, de modo que “Hera fue humillada por Zeus en muchas aventuras. Este deshonró su matrimonio, que para ella era sagrado” (p.191). Pese a todo, Hera, al igual que Lorena, “se siente fundamentalmente incompleta sin una pareja” (p.193). Es más, “quiere ser reconocida como ‘señora de Alguien’”(p.193).

Por su parte, Susana se inserta perfectamente en el arquetipo de Afrodita (Venus para los romanos), diosa del amor y la belleza que creaba “atracción erótica, sensualidad, sexualidad y nueva vida” (p.38). Como diosa independiente, sus relaciones siempre surgieron por voluntad propia, “nunca fue victimizada” (p.38).

Al igual que su símil divino, Susana “se enamora con frecuencia y facilidad”. El problema en la mujer de la obra es que la multiplicación de historias amorosas, el deseo de gustar a toda costa, unido a su inconstancia, moldean un carácter inestable, aunque siempre en busca de pasión.

Como no podía ser menos, las divisiones no son tan claras y ahí es donde surge la confusión, las dudas, la crisis. En ¿Qué quieren las mujeres? no se hace mención a este estudio mitológico. Sin embargo, haciendo un análisis desde fuera, podemos decir que, de alguna manera, en la obra cada una toma conciencia de su arquetipo e intenta equilibrarlo: Jimena deberá incluir un poco de Afrodita para descubrir su lado más sensual; el camino inverso debería hacer Susana al intentar centrar sus objetivos en la vida. Lorena esté en proceso de emancipación; amparada por el matrimonio, está a la búsqueda de su diosa…