Reúno aquí textos de narrativa, teatro, artículos
de viaje
, historia o filosofía aparecidos en
distintas publicaciones.
Verás también reseñas de películas vistas o libros leídos y mi biografía.
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Biografía
Pásame la sal (Francesca G.Prince)

Los Personajes
Eduardo, es el paterfamilias; ha dejado recientemente el banco en el que ha trabajado durante veinte años para montar su empresa. Quiere demostrar de lo que es capaz por sus propios medios. Las cosas no van cómo hubiera esperado, pero él no se dejará vencer por las dificultades; por muy alto que sea el precio a pagar.
 
Carmen, su mujer, siente la soledad del nido; los hijos crecen, salen con los amigos, van teniendo su vida. Dejada de lado por los suyos, la única compañía que le queda, es la botella; como ya ocurrió en otros momentos de su vida.
 
Javier tiene dieciocho años; ha terminado la escuela. No sabe qué quiere hacer con su vida. Pero eso no importa, le gusta la libertad. En sus encuentros con la pandilla, descubrirá el encanto de las pastillas.
 
Laura es la hija pequeña, tiene quince años. Edad difícil, se está haciendo mujer. Diariamente, entre el comer y no comer, pasa de un extremo a otro brutalmente.
 
Y estos cuatro personajes se encuentran y desencuentran, hablan y callan, se odian y buscan amor y apoyo. Tal vez no se trata de un hogar típico –afortunadamente– pero sí hay patrones que se repiten en muchas familias.
 
Javier y Carmen tendrán que tocar fondo, cada uno en su ámbito, antes de ser conscientes de que tienen un conflicto que solucionar. A partir de ahí, cada uno por su cuenta, pero con determinación, intentarán salir del agujero en el que se han sumido. En el caso de Carmen, por ejemplo, enfrentarse a su problema de alcoholismo es una manera de quitarse una venda y de ver por fin lo que está ocurriendo a su alrededor; es entonces cuando reaccionará y hará lo posible para recuperar a los suyos.
 
La historia de Eduardo y de la hija Laura tiene un final menos positivo. Eduardo verá sus ambiciones troncadas de golpe y Laura parece que sigue flotando entre dos aguas.
 
Como la vida misma, los desenlaces no son siempre blanco o negro; hay matices, hay interpretaciones posibles.